El salmo responsorial es Palabra de Dios hecha respuesta cantada de la Iglesia.
El salmo responsorial forma parte de la Liturgia de la Palabra. No es un canto de meditación libre ni un momento musical colocado entre dos lecturas. Después de escuchar la primera lectura, la asamblea responde a Dios con las palabras de la misma Sagrada Escritura. Por eso, el salmo tiene una gran importancia litúrgica y pastoral y ordinariamente se toma del Leccionario (IGMR 61).
El salmo tiene una relación profunda con la primera lectura. No aparece como un texto aislado, sino que prolonga, medita y responde a la Palabra que acaba de ser proclamada. Por eso, la asamblea no solo escucha la lectura, sino que la vuelve oración: aquello que Dios dice a su pueblo se transforma en respuesta creyente, cantada y meditada.
La forma responsorial ayuda a que toda la comunidad participe. El salmista canta o proclama las estrofas, y la asamblea responde con la antífona o estribillo. Así, la Palabra de Dios no solo es escuchada, sino también recibida, meditada y rezada por el pueblo reunido.
El salmo responsorial no debería reemplazarse por cualquier canto religioso, aunque sea bíblico o conocido. Su lugar propio dentro de la celebración pide respetar el texto indicado, cuidar la relación con las lecturas y preparar bien su proclamación o canto.
El salmista cumple aquí un verdadero servicio litúrgico. No canta para lucirse ni para llenar un espacio, sino para ayudar a que la asamblea responda a la Palabra de Dios con fe, claridad y oración.
Criterios prácticos
Usar el salmo indicado por el Leccionario, siempre que sea posible.
Cuidar que la asamblea pueda responder con la antífona o estribillo.
Preparar bien al salmista, tanto musical como espiritualmente.
Proclamar o cantar las estrofas, con claridad y sentido orante.
No reemplazar el salmo por otro canto religioso.
Evitar que el salmo se transforme en una pieza solista desconectada de la asamblea.
A la hora de preparar el salmo responsorial, podemos preguntarnos:
¿Estamos cantando el salmo propio de la celebración o lo estamos reemplazando por otro canto?
¿La forma de cantarlo ayuda a que la asamblea responda a la Palabra de Dios?